Al extraer agua de fuentes naturales como ríos, embalses o depósitos de recogida, la filtración de esta agua representa un desafío común pero particularmente complejo para los operadores del sector de riego. En estos entornos, el agua suele estar lejos de ser clara y típicamente contiene algas, arena y diversas impurezas en suspensión. En este caso específico, el operador no pudo implementar un sistema de filtración efectivo, lo que limitó gravemente la capacidad operativa.
Desarrollar una solución confiable y eficiente significaba garantizar la gestión de agua fuertemente contaminada, asegurar un flujo continuo, proteger los componentes del sistema de riego y restaurar el rendimiento total del sistema.
Gracias a la personalización de la unidad estándar y a la adopción de una malla más fina, logramos entregar un sistema de filtración eficiente que cumplía con los requisitos de caudal de la bomba ya instalada en el sitio, alcanzando un nivel de filtración de hasta 125 micrones.
Además, un estudio de ingeniería dedicado proporcionó los accesorios necesarios para la correcta conexión entre el nuevo filtro y la bomba existente, y el soporte en el sitio por parte de nuestro equipo durante la instalación garantizó una correcta configuración y una puesta en marcha sin contratiempos.